viernes, 11 de enero de 2008

EL LIDERAZGO COMO PROCESO CULTURAL

Los líderes, siendo básicos en los miembros de una organización, serán más eficaces cuando utilizan un estilo particular de liderazgo. A este estilo le debe de preocupar los contextos, es decir, el entorno en el que se trabaja.

La concepción de líder como proceso cultural presta atención al qué hacer, qué habilidades desplegar para una “gestión” eficaz, porqué y cómo actuar, si de una forma o de otra, todo depende del modo de vida que se tenga, de las creencias y las ideologías.

Todo esto se enriquece enormemente al reconocer la importancia clave que en los procesos de liderazgo tienen las facetas morales, simbólicas y culturales.

Hay que tener en cuanta que no sólo importa qué hace el líder, sus conductas y habilidades, sino también las creencias e ideales que orientan su actuación en el centro escolar, los compromisos que trata de cultivar en relación con la tarea educativa, los valores, concepciones y creencias que cultiva en el centro en orden a posibilitar la construcción de una determinada cultura Organizativa.


Sergiovani (1984) establece ciertos rasgos del Liderazgo Cultural que son los siguientes:

- El líder no sólo tiene como foco de atención el logro de objetivos a corto plazo, sino que funciona dentro de un marco normativo más amplio, con una visión, a largo plazo (lo estratégico) de hacia qué organización está trabajando.

- No hace las cosas porque sí, sino dentro de un marco de creencias determinado, tomando en cuenta estrategias tácticas y aspectos menos visibles como principios, creencias, concepciones del mundo y la organización, siempre con el interés de cultivar en sus subordinados compromiso y motivación hacia su labor, propiciando acciones que apoyen, alimenten y refuercen ese mensaje y no funcionar al margen de la realidad.

- El liderazgo cultural se ha considerado como un liderazgo de manipulación de valores, símbolos, creencias para llegar a la cultura de organización de eficiencia y excelencia.

- El líder cultural es responsable de definir la misión de la organización, conformar su cultura, protegiendo y manteniendo la integridad institucional, por la que muchos de nosotros luchamos.

La eficacia de un líder está en su capacidad para hacer la actividad significativa a los demás: «dar a los otros un sentido de comprensión de lo que están haciendo y, sobre todo, articularlo de modo que puedan comunicar sobre el significado de su conducta».